Bachelet y su plan económico para Chile


Chile es la sexta economía más importante de Latinoamérica y su presidenta, Michelle Bachelet es médica, socialista y vinculada a la lucha por la igualdad de las mujeres. Exiliada tras la detención de su padre (que había pertenecido al gobierno de Salvador Allende) por la dictadura de Pinochet a principios de los años 70, se convierte en Ministra de Sanidad de la etapa de Ricardo Lago como presidente, en 2000.

Este fue el inicio de su carrera política que le llevó a ser la primera mujer encargada del departamento de Defensa nacional, al igual que de la presidencia de Chile cuatro años después, en 2006. La popularidad de Bachelet fue ascendiendo y durante su mandato se convirtió en una de las mujeres más poderosas e influyentes del mundo.

Tras el mandato de Sebastián Piñera, Bachelet ha vuelto al gobierno venciendo con claridad en las urnas (más de un 60%), pero sin lograr mover a la población para decidir, de hecho, se produjo la mayor cuota de abstención de la historia de Chile. Más de la mitad de los que podían votar, no lo hicieron. No cuenta con la mayoría necesaria en el Congreso para gobernar en solitario, por tanto, tendrá que unirse de vez en cuando a la oposición para sacar adelante sus propuestas.

Promesas electorales de grandes cambios para reducir la desigualdad entre las clases más altas y las bajas, que no goza de la confianza de los analistas ya que no prevén que vayan a producirse reformas espectaculares.

Bachelet ha propuesto un plan en el que gastará unos 11.000 millones de euros para dar con la solución a los problemas. Destaca la gran revisión del sistema tributario con medidas como:

– Subir los impuestos un 5% más a las empresas (del 20% al 25%) para destinarlos a educación (según sus cálculos este aumento supondría 6.000 millones de euros para las arcas del Estado). En un plazo de seis años pretende conseguir que la educación superior sea totalmente gratuita, además de construir dos universidades públicas para hacerle frente a la formación privada.

– Una de las decisiones que los analistas ven muy complicada de implementar del programa de Bachelet es la eliminación de un organismo como el Fondo de Utilidades Tributarias. Polémico por su funcionamiento (incluso la OCDE ha recomendado a Chile que desaparezca), permite que las grandes empresas tengan exenciones fiscales en determinados casos.

– En su propuesta está bajar la contribución de las personas que no son empresarias de un 40% a un 35% o fomentar la administración pública sobre los fondos de pensiones de entidades privadas al igual que facilitar las cosas a los exportadores chilenos y dejar a cero el déficit presupuestario del 1% del Producto Interior Bruto en 2018.

Cambios también en la Constitución para renovar la legislación electoral, legalizar el aborto en algunos supuestos o el matrimonio homosexual. Sin la mayoría en el Congreso, Bachelet tiene difícil llevarlo todo a cabo.