Participaciones preferentes de Repsol: ¿fueron una buena opción?


El canje de las participaciones preferentes está siendo una opción cada vez más utilizada por las compañías. En junio de 2013, Repsol informó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de que iba proceder a un canje de preferentes (es decir, de su deuda perpetua) con un descuento (quita) del 2,5%. Por los 3.000 millones de euros que la petrolera presidida por Antonio Brufau había emitido en preferentes, ofrecía dos emisiones de 1.000 y 2.000 millones de euros con un doble canje: la mitad en efectivo y el 50% restante convertido en bonos a diez años con un tipo de interés del 3,5%. La rentabilidad de estos bonos se abonaría de manera trimestral.

La solución de Repsol a las preferentes tiene un precedente claro en la conversión llevada a cabo por Telefónica en octubre de 2012. La operadora que preside César Alierta, cuya cartera de preferentes, era de 2.000 millones de euros, asumió la amortización también al 100% del nominal con el pago de obligaciones en un 60% y de acciones en un 40%.

¿Qué dudas surgieron entonces a los inversores de la compañía? ¿Era rentable la operación? Según los expertos, no. El problema de las preferentes (lo hemos visto recientemente con Bankia) es que las compañías ofrecen unas condiciones de recompra ventajosas para ellas mismas, pero no para el inversor minorista. Pero hay que tener en cuenta que la oferta de canje de Repsol se produjo en un momento en el que el “legado” dejado por Bankia y por otras entidades nacionalizadas sobre las preferentes antes del verano fue desastroso, y los inversores minoristas (y otros consumidores afectados) lo que querían era deshacerse a toda costa de sus participaciones.

El problema de la oferta de Repsol en los bonos a diez años es que si la comparamos con la evolución del propio producto en la última década, la petrolera no sale bien parada. En ese periodo, el bono español a diez años tiene una cota de aproximadamente el 4,5% de rentabilidad, mientras que Repsol ofrece un 3,5%, a pagar trimestralmente.

A esto se une que, al parecer, no hubo concordancia en la oferta de la petrolera. Es decir, por una parte, ofrecía el 50% del canje en efectivo. Pero lo cierto es que, según apuntaron algunos clientes en su momento, al parecer la compañía les estaba ofreciendo el 90% en liquidez.

Los defensores del canje apuntan que la ventaja era la liquidez que aportaría a los actuales preferentistas. Pero, aún así, parecen mayores los inconvenientes del canje que las ventajas, por lo que, según las opiniones recogidas por varios expertos, podemos decir que la oferta de canje de las preferentes de Repsol, en general, no fue una buena opción.