¿Se está especulando con el precio del aceite de oliva en España?


Oro líquido. Así denominan los amantes de la buena cocina al aceite de oliva, y a juzgar por su comercialización también nos viene al pelo dicho término. Sin duda, el aceite de oliva es un referente de España. De nuestra cocina, de nuestros productos, y en consecuencia de nuestra economía. Por ello, cuando se tratan temas al respecto de este producto, como ocurre con el vino o los embutidos ibéricos, debiéramos ser conscientes de la importancia que dicha problemática tiene de cara a nuestra imagen en el exterior. Dicho lo cual, estamos con el aceite.

Comenzando desde el propio olivar cuantificando en términos económicos, veremos rápidamente cuál es la situación. Diremos que al productor le cuesta entre 36-38 céntimos cultivar y recoger un kilo de aceitunas. Teniendo en cuenta las proporciones que necesita un kilo líquido de aceite (5 kilos de aceitunas), el precio medio con que nos encontramos es de unos 176-178 céntimos. A partir de ahí, el precio de venta en origen (no confundir con el de destino, que es ya el establecimiento que lo vende) siempre ha estado en torno a los 2,60 euros. Por tanto, existía un lícito negocio para el productor, y para el comprado en origen, ya que el precio de destino que encuentran en el mercado, es siempre superior a los mencionados 2,60 euros.

Pero este cálculo aproximado, con algunas variaciones y fluctuaciones en el tiempo, ha seguido esa línea lógica hasta finales de 2008. Ya con la entrada del año 2009, el mercado del aceite de oliva tomó una deriva bastante sospechosa. Este cambio se debe a la gran fuerza que tienen las grandes distribuidoras. Éstas se permiten acudir a los productores comprando mucha cantidad a bajo coste. Tanto es así, que hay productores de Jaén (cuna del aceite de España) que aseguran que llevan dos años trabajando a pérdidas aun vendiendo todo lo que producen. Si los costes de producción del kilo líquido son de 176-178 céntimos, actualmente hay distribuidoras que están comprando en origen a 1,80 euros.

Por si fuera poco, si alguno de los productores españoles no quiere vender a ese precio, el gran comprador en origen no va a tener problema de abastecimiento, ya que siempre tendrá la posibilidad de encontrar aceite a ese precio en Marruecos o Portugal. Esto ha puesto al productor español entre la espada y la pared, que siente cómo las grandes distribuidoras están especulando con su producto aprovechando su gran fuerza y sus enormes compras para crecer y desarrollarse. Y es que, si el precio en origen ha descendido tanto, de forma equivalente debería hacerlo en el destino (establecimiento). Pero, ni mucho menos los precios del aceite de oliva en las estanterías del mercado ha disminuido tanto. Incluso, algunas marcas han llegado a subirlo, lo que ha convertido el sector en centro de miradas bajo sospechas especualtivas.

Además, para los productores, la negativa europea a aprobar una ley que permita distribuir el aceite en envases pequeños y etiquetados con información de proveniencia y calidad para los hosteleros, tampoco ayuda. Su guerra está, entonces, contra las aceiteras de cristal transparente, tras las cuales el consumidor final no puede ver la calidad y el origen del aceite. Por tanto, en la medida en que Europa no dice nada ante la entrada del aceite del Magreb a cualquier precio, y que los grandes distribuidores se están aprovechando de la situación, la única vía que se antoja para los productores es abaratar sus costes de producción. Ello conllevaría una mejora y cambio en las infraestructuras antiguas, así como en las formas de recogida y prensado para intentar disminuir el coste de esos 176-178 céntimos actuales.